Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te pido.
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme que yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas:
¡ESCUCHAME!
Todo lo que pido es que me escuches, no que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar, pero yo soy capaz; tal vez me encuentre desanimada y con problemas, pero no soy incapaz.
Cuando haces por mí lo que yo misma puedo y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad.
Pero cuando aceptas simplemente que lo que siento me pertenece a mí, por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más, y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Seguramente es por esto por lo que la oración funciona:
¡Dios está siempre ahí para escuchar!
Enviada a 05/07/2008 18:50:52 PST(UTC-8H) Comentarios(0) | Enlace permanente
El otoño llega empiezan las hojas de los cerezos a caer... remolinos se forman levantando entre sus brazos mis pensamientos y con la brisa mis lagrimas se van quedando en el ayer.
Ha pasado mucho tiempo y he esperado tu regreso... hoy he comprendido no volveras... que el amor que te profesé se debe terminar... tendre que recoger de nuevo y como muchas veces antes mis caricias, mis besos y mis palabras de amor eterno.
Mi corazon tendre que sanar y para la proxima vez prometo protejerle de verdad...Duele saber que no volveras pero mas duele saber que me dejaste a tras...
Enviada a 18/10/2006 07:26:51 PST(UTC-8H) |
Comentarios(1) | Enlace permanente